Gas natural
Red domiciliaria · 0,3 m³/h
Calculá qué potencia necesita tu ambiente y cuánto vas a gastar para enfriarlo o calentarlo. Con las unidades y costos separados, para decidir sin adivinar.
Dimensionamos el equipo y estimamos su consumo real.
Una bomba de calor mueve energía; una resistencia eléctrica tiene que generarla.
Red domiciliaria · 0,3 m³/h
Bomba de calor · 650 W
Salamandra · 3 kg/h
Resistencia · 1.500 W
Un equipo mal dimensionado y una casa que pierde temperatura pueden costar más que elegir una tecnología menos eficiente.
Un split de 3.000 frigorías mueve unos 3.489 W térmicos. Con un equipo inverter (EER 4,5) eso son unos 775 W eléctricos, o sea 0,78 kWh por hora. Con uno de velocidad fija (EER 3) sube a unos 1.163 W, casi 1,2 kWh por hora: un 50% más de consumo para el mismo frío.
La regla práctica es 600 BTU por m² (unas 150 frigorías por m²) para un ambiente estándar de 2,60 m de techo, orientación este u oeste y aislación normal. Se ajusta hacia arriba si el ambiente da al norte, tiene mucho vidrio o el techo no está aislado, y hacia abajo con buena aislación.
Si salís menos de una hora, conviene dejarlo: un inverter en régimen consume mucho menos que arrancando de cero, porque el pico de arranque es el momento de mayor consumo. Si salís varias horas, apagalo.
Con gas natural de red, el gas gana con comodidad frente al calefactor eléctrico. El aire acondicionado en modo calor queda en el medio y suele ser la mejor opción eléctrica, porque mueve calor en lugar de generarlo y rinde tres o cuatro veces más que una resistencia. La leña compite con el gas o lo supera según el precio de plaza.
Porque una resistencia convierte 1 kWh eléctrico en 1 kWh de calor y nada más. Un aire en modo calor es una bomba de calor: usa ese 1 kWh para trasladar tres o cuatro kWh de calor desde afuera. Misma electricidad, tres o cuatro veces más calefacción.
Unas 125 kcal/h por m² con techo de 2,50 m y aislación regular: 50 kcal por m³ de ambiente. Con buena aislación baja a 40 y con mala sube a 60. Los modelos comerciales vienen en 2.500, 3.000, 4.000, 5.500 y 7.500 kcal/h, así que casi siempre vas a comprar algo por encima de lo que necesitás.
Una salamandra quema unos 3 kg de leña por hora de uso, un hogar abierto unos 5 kg y una estufa de alto rendimiento unos 2 kg. Con 6 horas por día durante 4 meses en salamandra son unos 2.160 kg, cerca de 5,4 m³ estibados: la leña seca pesa unos 400 kg por m³.
El eléctrico rinde mejor (unos 95% contra 80%) pero la energía eléctrica cuesta muchas veces más por unidad de calor que el gas de red, así que en la factura mensual el gas gana casi siempre. El eléctrico tiene sentido donde no hay red de gas o para consumos muy chicos.
Son la suma de cuántos grados por día la temperatura media quedó por debajo de 18 °C (HDD, demanda de calefacción) o por encima de 24 °C (CDD, demanda de refrigeración). Un mes con 200 HDD pide aproximadamente el doble de calefacción que uno con 100, y sirven para comparar consumos entre años sin confundir clima con hábito.
En la práctica no. El bloque bonificado del esquema SEF es de 300 kWh en los meses de mayor demanda y 150 en los templados, y el consumo de base de un hogar (heladera, iluminación, electrónica) ya lo agota. Lo que suma la climatización cae del lado del excedente y se paga a precio pleno: por eso la boleta pega el salto justo en verano e invierno.
Depende de las horas. Un inverter consume alrededor de un 33% menos que un equipo de velocidad fija equivalente. Con uso intensivo de temporada la diferencia mensual es grande y el recambio se amortiza en pocos veranos; con uso esporádico, no.
Casi siempre sí. Reducir infiltraciones y proteger los vidrios del sol directo baja la carga térmica del ambiente, y eso te deja comprar un equipo más chico que además va a trabajar menos horas al año. La envolvente es la primera intervención; el equipo, la segunda.
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