¿Me alcanza la tarjeta?
Fotos, video previsto, formato y espacio que todavía queda libre.
64 GB + 24 MP RAW → 2.424 fotosCalculá cuántas fotos entran, cuánto pesa tu video, hasta qué tamaño podés imprimir y cuánto necesita una secuencia.
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Las cuatro herramientas quedan visibles y conectadas para que puedas planificar la sesión completa.
Fotos, video previsto, formato y espacio que todavía queda libre.
64 GB + 24 MP RAW → 2.424 fotosEl bitrate manda sobre el tamaño, no la etiqueta 4K o Full HD.
100 Mbps → 45 GB por horaPíxeles, proporción y distancia de visualización determinan el tamaño.
24 MP → 50,8 cm a 300 DPITime-lapse y stop motion con tiempo de captura y almacenamiento.
30 s × 24 fps → 720 fotosEl promedio cambia por cámara y escena, pero esta comparación te da una base útil antes de salir.
Depende de los megapíxeles y del formato. Con una cámara de 24 MP: en JPG de calidad media cada foto pesa unos 7,2 MB y entran cerca de 8.800; en JPG de alta, 12 MB y entran unas 5.300; en RAW comprimido, 26,4 MB y entran unas 2.400; en RAW sin comprimir, 36 MB y entran unas 1.700; y disparando RAW+JPG, 48 MB por toma y entran unas 1.300. La cuenta es capacidad en MB dividida por el peso de cada archivo.
Las dos cosas, según quién cuente. El fabricante de la tarjeta usa base decimal: 1 GB = 1000 MB, y así rotula el envase. El sistema operativo usa base binaria: 1 GiB = 1024 MiB, y por eso una tarjeta de 64 GB aparece como 59,6 GB en la computadora. Es la misma cantidad de bytes con dos varas distintas, no es que falte espacio. Este hub calcula todo en decimal, que es la vara del fabricante y también la del bitrate, y te muestra aparte cuánto va a reportar el sistema.
Sale del bitrate, no de la resolución: megabytes por minuto = Mbps × 60 ÷ 8. A 100 Mbps, que es lo típico de una cámara de foto grabando 4K, son 750 MB por minuto, o sea 45 GB por hora. A 50 Mbps son 375 MB por minuto. Un celular grabando 4K a 45 Mbps ronda los 340 MB por minuto y una grabación de pantalla a 8 Mbps, apenas 60 MB por minuto.
Una foto de 24 MP en 3:2 mide unos 6.000 × 4.000 píxeles. A 300 DPI, que es calidad fotográfica para mirar de cerca, eso da 50,8 × 33,9 cm. A 150 DPI, que alcanza para un póster que se ve a un metro o más, llegás a 101,6 × 67,7 cm. Y a 72 DPI, para una gigantografía que se mira desde la vereda de enfrente, más de dos metros de ancho.
Depende de la distancia de visualización. El ojo distingue alrededor de un minuto de arco, así que el mínimo útil es 3438 ÷ distancia en centímetros × 2,54. A 30 cm eso da unos 291 DPI (de ahí sale el estándar de 300), a 60 cm baja a 146 DPI y a 2 metros con 44 DPI ya no ves la diferencia. Imprimir a 600 DPI una foto que vas a colgar en la pared es tirar archivo.
Multiplicá los segundos por los fps: 30 segundos a 24 fps son 720 fotos, y a 30 fps son 900. Con un intervalo de 5 segundos, esas 720 fotos son una hora de captura continua. Si disparás en RAW de 24 MP, ocupan cerca de 19 GB, así que conviene bajar a JPG o a RAW comprimido para secuencias largas.
El clásico va a 12 fps: es el estándar de la animación en dos, donde cada dibujo o pose se sostiene dos cuadros de los 24 del cine. Por debajo de 10 fps la animación se ve deliberadamente entrecortada; entre 13 y 20 queda moderna y fluida; y a 24 fps es cine, con el doble de trabajo de manipulación por cada segundo de pantalla.
Porque el factor de 1,1 a 1,5 MB por megapíxel es un promedio. Un RAW de 14 bits sin comprimir tiene tamaño fijo; uno con compresión sin pérdida se achica según el detalle de la escena, así que un cielo liso puede pesar la mitad que un bosque. Sumale que algunas cámaras incrustan un JPG de vista previa dentro del RAW y ya tenés variaciones de hasta el 30% sobre el promedio.
Para 1080p a 30 fps se recomiendan 4.500 kbps y a 60 fps, 6.000 kbps, que es además el tope de Twitch. Para 720p a 30 fps alcanzan 2.500 kbps. La regla práctica es no usar más del 67% de tu velocidad de subida real: para transmitir cómodo a 6.000 kbps necesitás unos 9 Mbps de subida estable. Si no llegás, bajá la resolución antes que el bitrate: se ve mejor un 720p limpio que un 1080p con bloques.
La cuenta es kbps × segundos ÷ 8 ÷ 1000 para llegar a megabytes. Un tema de 4 minutos a 128 kbps pesa 3,84 MB; a 192 kbps, 5,76 MB; y a 320 kbps, 9,6 MB. Un podcast de una hora en mono a 96 kbps ocupa 43 MB. En 1 GB entran unas 260 canciones a 128 kbps o unas 104 a 320 kbps.
Entre 75 y 85. Ahí la compresión ronda 22:1 a 15:1 y no se ven artefactos en pantalla. Por debajo de 70 aparecen bloques y halos alrededor de los bordes duros; por encima de 95 el archivo se multiplica por tres o cuatro sin que nadie note la diferencia. Si podés servir WebP o AVIF, bajás otro 25% a 35% sobre el mismo JPG al 85%.
Los PPI salen de la diagonal en píxeles dividida por las pulgadas de pantalla: √(ancho² + alto²) ÷ diagonal. Un monitor de 27" a 1920×1080 da 82 PPI y se le notan los píxeles de cerca; el mismo tamaño a 4K da 163 PPI y se ve muy bien a 60 cm; un celular de 6,1" a 2532×1170 supera los 460 PPI. Por encima de 300 PPI a distancia normal el ojo ya no distingue píxeles.
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