Medidas
Cabina suele rondar 55 × 35 × 25 cm; verificá tu aerolínea.
Planificá la ropa, revisá la franquicia y anticipá sobrepeso antes de llegar al aeropuerto.
Las cantidades se adaptan al viaje y redondean hacia arriba.
Cabina suele rondar 55 × 35 × 25 cm; verificá tu aerolínea.
Envases de hasta 100 ml dentro de una bolsa transparente.
Powerbanks y litio suelto van en cabina, nunca despachados.
Por encima suele rechazarse la pieza aunque quieras pagar.
Si lavás, no hace falta empacar una muda completa por cada día.
Con clima templado y estilo casual, unas 6 remeras, 3 pantalones, 7 mudas de ropa interior, 5 pares de medias y 2 abrigos. Si vas a poder lavar, esa misma cantidad te sirve para un viaje de un mes: el cálculo topea en siete días de ropa y rota. Sin acceso a lavadero el tope está en catorce días, porque más que eso no entra en ninguna valija razonable.
Entre 14 y 18 kilos para clima templado, contando la valija vacía —unos 3,2 kg en una rígida mediana—, el neceser con cargadores y documentación, un calzado extra y la ropa. La ropa sola rara vez pasa de 8 kg; lo que llena la valija es todo lo demás. Con clima frío sumale entre 2 y 4 kg por los abrigos.
El estándar de referencia son 8 kg con medidas de 55×35×25 cm, pero varias aerolíneas lo suben a 10 y las estadounidenses no fijan tope de peso, sólo de medidas: si entra en el compartimento superior, viaja. En las tarifas básicas de low-cost y en varias tarifas base de cabotaje la valija de mano directamente no está incluida y sólo entra el artículo personal bajo el asiento.
La pieza despachada incluida es de 23 kg en económica en la enorme mayoría de las rutas internacionales, y baja a 15 kg en varias tarifas de cabotaje. En Business suele ser de 32 kg por pieza y suelen ser dos piezas. Por encima de eso ninguna aerolínea acepta el bulto: 32 kg es un tope de seguridad para los operarios de rampa, no un cargo que se pueda pagar.
Como orden de magnitud, entre 8 y 12 dólares por kilo en aerolíneas low-cost y entre 15 y 22 en aerolíneas de servicio completo, más caro en internacional que en cabotaje. Pero el precio real depende de cuándo lo pagues: comprándolo online junto con el pasaje pagás la tarifa base, agregándolo después un 25 % más y en el mostrador del aeropuerto, el doble.
Casi siempre conviene la segunda valija. El sobrepeso se cobra por kilo y crece sin techo, mientras que la pieza adicional se cobra a precio fijo. Con una tarifa de 20 dólares por kilo, cinco kilos de exceso ya cuestan 100 dólares, que es lo que suele salir una pieza entera de 23 kg agregada en el mostrador. Repartir el peso entre dos bultos también evita el rechazo por pasar los 32 kg.
No te la despachan. No es un cargo que puedas pagar: es un límite de manipulación fijado por seguridad e higiene laboral para los operarios que cargan las bodegas a mano. En el mostrador te van a hacer abrir la valija y pasar cosas a otra pieza o al equipaje de mano ahí mismo, con la cola atrás. Por eso conviene pesar en casa.
Es la suma de largo más ancho más alto del bulto, y es el límite de dimensiones que aplica la mayoría de las aerolíneas al equipaje despachado. Una valija grande estándar de 75 cm de alto queda justo por debajo. Pasarse de esa suma genera un cargo por sobredimensionado que se cobra aparte del sobrepeso: si te pasás en las dos cosas, pagás las dos.
Porque dentro de una misma cabina conviven varias sub-tarifas —Basic, Light, Promo, Plus, Full— con franquicias distintas, y las buscadoras muestran por defecto la más barata. En cabotaje argentino, además, varias tarifas base pasaron a incluir sólo el artículo personal bajo el asiento. El nombre de la cabina no alcanza: hay que mirar el detalle de equipaje de la reserva.
El artículo personal es el bulto chico que va debajo del asiento de adelante: una mochila, un bolso o una cartera, típicamente de 40×30×20 cm. El equipaje de mano es la valijita de cabina que va en el compartimento superior, de unos 55×35×25 cm. En las tarifas más básicas viaja sólo el primero, y es la diferencia que más discusiones genera en la puerta de embarque.
No. Con dos billetes separados cada tramo aplica su propia franquicia, el equipaje no viaja facturado hasta el destino final y en la escala tenés que retirarlo, volver a despacharlo y volver a pasar el control de peso. Si el segundo tramo tiene una franquicia menor que el primero, ahí te van a cobrar el exceso aunque en el vuelo anterior no hubiera problema.
La referencia clásica es el 20 % del peso corporal para una travesía de varios días y el 10 % para una salida de un día, siempre contando la mochila cargada completa con agua, comida y bolsa de dormir. El porcentaje se ajusta por equipo: un principiante con equipo pesado suele estar tres puntos arriba y alguien con equipo ultraliviano, cuatro puntos abajo. Es una cuestión de espalda, no de aerolínea.
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