Entre el sueldo que figura en la oferta y la plata que llega a tu cuenta hay una cadena de descuentos que casi nadie sabe explicar completa: aportes, obra social, sindicato y —para los sueldos más altos— Ganancias. Esta guía recorre la cadena entera, del bruto al bolsillo, y termina donde debería terminar todo sueldo: en qué hacer con lo que sobra.
Paso 1: del bruto al neto
Sobre el sueldo bruto se descuentan los aportes personales: jubilación, PAMI y obra social, más el aporte sindical si tu convenio lo tiene. Ese porcentaje explica la diferencia gruesa entre lo que dice el contrato y lo que cobrás. Si estás evaluando una oferta o querés controlar tu recibo, la sala de sueldo bruto y neto hace la cuenta exacta con tu número —incluyendo la comparación anualizada contra facturar lo mismo como monotributista, con aguinaldo y vacaciones monetizados.
Paso 2: ¿te toca Ganancias?
El impuesto a las Ganancias de cuarta categoría alcanza solo a los sueldos que superan el mínimo no imponible con sus deducciones. La respuesta corta a "¿me toca?" depende de tu bruto, tu estado civil y tus cargas de familia; la respuesta exacta te la da la sala de Ganancias cuarta categoría, que además te muestra tu mínimo personal —el bruto a partir del cual empezás a pagar— y cuánto podés recuperar cargando deducciones en SiRADIG (alquiler, servicio doméstico, medicina prepaga, hijos).
Dato subestimado: mucha gente paga Ganancias de más simplemente por no presentar el SiRADIG. Las deducciones no son automáticas; hay que informarlas.
Paso 3: ¿y si facturás? Monotributo
Si trabajás por tu cuenta o te ofrecen "pasarte a factura", el régimen simplificado tiene su propia lógica: categorías por ingresos anuales, cuota fija mensual y recategorización dos veces al año. La sala de monotributo te ubica en tu categoría con la escala vigente y calcula el umbral de quiebre: el nivel de facturación a partir del cual conviene pasar al régimen general. Combinada con la comparación empleado vs monotributista de la sala de bruto y neto, tenés la foto completa antes de aceptar cualquier cambio de modalidad.
Paso 4: lo que sobra, que trabaje
Con el neto claro y los impuestos en orden, queda la última cuenta: qué hacer con el excedente. El plazo fijo sigue siendo la puerta de entrada del ahorrista argentino, y la pregunta correcta no es "¿cuánto paga?" sino "¿le gana a la inflación?". La sala de plazo fijo calcula el rendimiento con la tasa vigente, compara contra plazo fijo UVA y te muestra el interés real —o sea, descontada la inflación— que es el único número que importa.
La cadena completa, en cuatro cuentas
- Bruto → neto: cuánto llega efectivamente a tu cuenta.
- Ganancias: si te toca, cuánto, y cuánto recuperás vía SiRADIG.
- Monotributo: tu categoría, tu cuota y el punto de quiebre con el régimen general.
- Plazo fijo: si tu ahorro le gana o le pierde a la inflación.
Cada una tarda menos de dos minutos y usa los valores vigentes. Hacer estas cuatro cuentas una vez por semestre es la diferencia entre administrar tu sueldo y que tu sueldo te administre a vos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se descuenta del sueldo bruto en Argentina?
¿Quién paga Ganancias de cuarta categoría?
¿Qué es el SiRADIG y por qué importa?
¿Conviene monotributo o relación de dependencia?
¿El plazo fijo le gana a la inflación?
¿Te sirve Hacé Cuentas?
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