Calculadora de Horas de Sueño Ideal según tu Edad🌎 Actualizado mayo de 2026
El sueño no es negociable, aunque la cultura del «dormí menos, producí más» lo haya hecho parecer opcional. En Argentina, una encuesta de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño (AAMS) estimó que más del 40% de la población adulta duerme menos de las horas recomendadas de forma habitual, y que los trastornos del sueño son la segunda consulta neurológica más frecuente después de las cefaleas. El problema es que la mayoría de las personas no saben cuántas horas necesitan realmente según su edad, y confunden «aguantar el día» con «descansar bien». No es lo mismo. Un adolescente de 15 años necesita entre 8 y 10 horas; un adulto de 35, entre 7 y 9; un jubilado de 70, entre 7 y 8. Esos rangos no son sugerencias de estilo de vida: los establece la National Sleep Foundation (NSF) con revisiones de más de 300 estudios publicados, y los avala la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta calculadora toma tu edad como único dato y te devuelve tres cosas concretas: las horas óptimas para tu etapa de vida, el rango mínimo-máximo clínicamente aceptable y una lectura de en qué etapa del desarrollo estás. No es un diagnóstico médico, pero sí un punto de partida con datos reales para que dejes de adivinar. Si sos padre o madre, también podés usarla para verificar si tu hijo está durmiendo lo que corresponde a su edad, desde recién nacidos (14-17 horas) hasta preescolares (10-13 horas) y escolares (9-11 horas). Cada etapa tiene lógica fisiológica detrás, y entenderla te ahorra ansiedad innecesaria y mitos que circulan en grupos de WhatsApp.
Cuándo usar esta calculadora
- Estudiante universitario de 21 años que duerme 5 horas de lunes a viernes: acumula un déficit de 10-20 horas semanales respecto al mínimo recomendado (7h), lo que equivale cognitivamente a no dormir 24 horas seguidas al llegar al viernes.
- Mamá de un bebé de 4 meses que duerme 15 horas distribuidas en el día: la calculadora confirma que es normal (rango 14-17h para 0-3 meses), evitando una consulta pediátrica innecesaria por algo que es fisiológico.
- Trabajador nocturno de 43 años en turno 22-6h que quiere saber si sus 6 horas de sueño diurno cubren el mínimo: la herramienta indica que el mínimo aceptable para adultos de 26-64 años es 6 horas, aunque el óptimo es 7-9h, y que la calidad del sueño diurno suele ser 20-30% menor por interferencia lumínica.
- Abuelo de 71 años que se despierta a las 5 AM tras dormirse a las 10 PM: sus 7 horas están dentro del rango recomendado para mayores de 65 años (7-8h), y la calculadora aclara que el despertar temprano en adultos mayores es un cambio circadiano normal, no insomnio.
- Padre de un nene de 7 años que duerme 9 horas exactas: la calc confirma que está en el límite inferior del rango para escolares de 6-12 años (9-11h recomendadas), y que 8 horas sería ya por debajo del mínimo para su etapa.
- Adolescente de 16 años que se duerme a la 1 AM y tiene clases a las 7h: la herramienta muestra que necesita 8-10 horas (solo duerme 6) y contextualiza que el corrimiento circadiano es biológico en la pubertad, no falta de disciplina.
- Mujer embarazada de 28 años en primer trimestre que siente que necesita más sueño del habitual: la calculadora indica 7-9h para su edad, pero el contenido explica que en el primer trimestre la progesterona puede aumentar la necesidad en 1-2 horas adicionales.
- Ejecutivo de 50 años que duerme 6 horas «por elección» para ganar productividad: la calc muestra que está por debajo del mínimo recomendado (7h) y que la deuda crónica de sueño reduce la velocidad de procesamiento cognitivo en un 25-30% sin que la persona lo perciba subjetivamente.
Ejemplo: 30 años
- Edad: 30 años → Adulto joven.
- Recomendado: 7-9 horas.
- Mínimo aceptable: 6 horas.
- Máximo: 10-11 horas (pero no necesario regularmente).
Cómo funciona
4 min de lecturaCómo se calcula
La calculadora aplica la tabla de rangos por etapa de vida publicada por la OMS y la National Sleep Foundation. No existe una fórmula algebraica única: el resultado es una búsqueda de rango por intervalo de edad.
FUNCIÓN horasSueno(edad):
SI edad <= 0 o edad > 120 → error
SI edad <= 3 meses → recomendado: 14-17h, rango: 11-19h (recién nacido)
SI edad <= 12 meses → recomendado: 12-16h, rango: 10-18h (lactante)
SI edad <= 2 años → recomendado: 11-14h, rango: 9-16h (infante)
SI edad <= 5 años → recomendado: 10-13h, rango: 8-14h (preescolar)
SI edad <= 12 años → recomendado: 9-12h, rango: 7-12h (escolar)
SI edad <= 17 años → recomendado: 8-10h, rango: 7-11h (adolescente)
SI edad <= 64 años → recomendado: 7-9h, rango: 6-11h (adulto)
SI edad >= 65 años → recomendado: 7-8h, rango: 5-9h (adulto mayor)
RETORNAR recomendado, rango, etapa, mensajeEl mínimo aceptable representa el umbral por debajo del cual aparecen efectos negativos medibles (deterioro cognitivo, inmunosupresión, alteraciones metabólicas). El máximo indica que dormir consistentemente por encima de ese valor también puede asociarse con problemas de salud subyacentes.
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Tabla de referencia
| Etapa de vida | Edad | Horas recomendadas | Rango aceptable |
|---|---|---|---|
| Recién nacido | 0-3 meses | 14-17 h | 11-19 h |
| Lactante | 4-12 meses | 12-16 h | 10-18 h |
| Infante / Toddler | 1-2 años | 11-14 h | 9-16 h |
| Preescolar | 3-5 años | 10-13 h | 8-14 h |
| Escolar | 6-12 años | 9-12 h | 7-12 h |
| Adolescente | 13-17 años | 8-10 h | 7-11 h |
| Adulto joven / Adulto | 18-64 años | 7-9 h | 6-11 h |
| Adulto mayor | 65+ años | 7-8 h | 5-9 h |
> Fuente: OMS / National Sleep Foundation (NSF), revisión 2023.
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Casos típicos
Caso 1 – Adulto de 30 años
Ingresa edad: 30 → etapa: Adulto. Horas recomendadas: 7 a 9 horas. Mínimo aceptable: 6 h. Máximo: 11 h (sin ser necesario de forma regular). Si esta persona duerme 5 horas por noche durante una semana laboral (5 días), acumula un déficit de 10 a 20 horas que no se recupera completamente con un fin de semana de 10 horas.
Caso 2 – Niño escolar de 8 años
Ingresa edad: 8 → etapa: Escolar. Horas recomendadas: 9 a 12 horas. Un niño que duerme sistemáticamente 7 horas está en el límite inferior del rango aceptable; estudios de neurociencia asocian este déficit con peor rendimiento en memoria de trabajo y mayor impulsividad en el aula.
Caso 3 – Adulto mayor de 70 años
Ingresa edad: 70 → etapa: Adulto mayor. Horas recomendadas: 7 a 8 horas. Es normal que el sueño se fragmente en esta etapa (despertares nocturnos, sueño liviano). El rango mínimo aceptable baja a 5 horas, aunque la calidad importa tanto como la cantidad: la fase REM debe representar al menos el 20% del tiempo total de sueño.
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Errores comunes
1. "Puedo dormir 4 horas entre semana y recuperar el fin de semana" → Falso. La deuda de sueño no se salda completamente en 2 días. La recuperación cognitiva puede tardar hasta 3 semanas de sueño adecuado según estudios de la Universidad de Pensilvania.
2. "Los adultos mayores necesitan dormir menos" → Parcialmente falso. La necesidad no disminuye drásticamente; lo que cambia es la arquitectura del sueño (menos sueño profundo, más fragmentación). La recomendación de 7-8 h se mantiene para mayores de 65 años.
3. "Si duermo 10 horas me siento mejor, entonces más es mejor" → Dormir consistentemente más de 9 horas en adultos puede ser síntoma de hipersomnia, depresión o apnea del sueño, no un beneficio adicional. El exceso crónico se asocia con mayor riesgo cardiovascular.
4. "Los adolescentes son vagos porque duermen hasta tarde" → No es pereza: el reloj circadiano de los adolescentes (13-17 años) tiene un corrimiento biológico real de 1-2 horas hacia la noche, validado por la OMS. Necesitan 8-10 h, y su ciclo natural los lleva a dormirse más tarde y despertarse más tarde.
5. "Con 6 horas alcanza para la mayoría de los adultos" → Solo el ~3% de la población adulta tiene una mutación genética (gen DEC2) que les permite funcionar óptimamente con 6 horas. Para el 97% restante, 6 horas es el mínimo aceptable, no el óptimo.
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Preguntas frecuentes
¿Cómo calcula la herramienta las horas recomendadas según la edad?
La calculadora usa los rangos etarios publicados por la National Sleep Foundation (NSF) en su revisión de consenso de 2015, respaldada por 18 organizaciones científicas, y actualizados en 2023. La tabla tiene 9 categorías: recién nacidos (0-3 meses): 14-17h; bebés (4-11 meses): 12-15h; niños pequeños (1-2 años): 11-14h; preescolares (3-5 años): 10-13h; escolares (6-12 años): 9-11h; adolescentes (13-17 años): 8-10h; adultos jóvenes (18-25 años): 7-9h; adultos (26-64 años): 7-9h; adultos mayores (65+): 7-8h. Cada rango tiene un mínimo aceptable (1 hora menos que el piso recomendado) y un máximo aceptable (1 hora más que el techo). Dormir fuera de esos extremos de forma crónica se asocia con consecuencias metabólicas y cognitivas documentadas.
¿Por qué los bebés necesitan casi el doble de horas que un adulto?
Durante el sueño se libera aproximadamente el 80% de la hormona de crecimiento (GH), y entre los 0 y 3 meses el cerebro de un bebé duplica su volumen. Todo ese proceso de formación de sinapsis y poda neuronal requiere tiempo en estado de sueño. Además, en recién nacidos la fase REM ocupa el 50% del tiempo de sueño (frente al 20-25% en adultos), porque esa fase es crítica para el desarrollo del sistema nervioso central. A medida que el cerebro madura, la necesidad de horas se reduce progresivamente y el ciclo de sueño se reorganiza hacia menos REM y más sueño de ondas lentas (N3), que es el más restaurador para el adulto.
¿Qué pasa en el cuerpo si dormís menos de 6 horas de forma crónica?
Los efectos son sistémicos. A nivel cognitivo: después de 10 días durmiendo 6 horas, el deterioro en tareas de atención sostenida es equivalente al de 24 horas sin dormir, aunque la persona no lo percibe subjetivamente (ese es el problema). A nivel hormonal: sube el cortisol, baja la leptina (hormona de saciedad) y sube la grelina (hambre), lo que explica el mayor consumo calórico en personas con privación de sueño. A nivel inmune: la actividad de células NK se reduce hasta un 30% tras una sola noche de 4 horas. A nivel metabólico: aumenta la resistencia a la insulina en pocas semanas, elevando el riesgo de diabetes tipo 2. Estudios epidemiológicos como el NHANES en EEUU y el UK Biobank en Europa asocian dormir menos de 6 horas crónicas con un aumento del 13% en mortalidad por todas las causas.
¿Los adolescentes necesitan más horas que los adultos? ¿Por qué se acuestan tan tarde?
Sí, necesitan entre 8 y 10 horas, más que un adulto. El corrimiento del horario de sueño en la adolescencia es biológico, no conductual: durante la pubertad, la secreción de melatonina (la hormona que induce el sueño) se desplaza entre 1 y 2 horas hacia la noche. Un adolescente cuyo cerebro libera melatonina recién a la medianoche no puede dormirse antes aunque quiera. El problema es que los horarios escolares no contemplan esto: empezar clases a las 7-8 AM implica que muchos adolescentes duermen 5-6 horas crónicas. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda desde 2014 que las escuelas secundarias no comiencen antes de las 8:30 AM.
¿La siesta del mediodía cuenta para las horas recomendadas diarias?
Parcialmente. Una siesta de 10 a 20 minutos (power nap) mejora el estado de alerta y el rendimiento cognitivo durante las siguientes 2-3 horas, sin interferir con el sueño nocturno. Sin embargo, no compensa el déficit de sueño profundo nocturno: las fases N3 (sueño de ondas lentas) y los ciclos REM completos solo se consolidan en bloques de 7+ horas continuas por la noche. Una siesta de más de 30 minutos puede producir inercia del sueño (sensación de aturdimiento) y dificultar el inicio del sueño nocturno. La OMS considera las horas recomendadas como sueño nocturno principal; la siesta es un complemento válido pero no un sustituto.
¿A partir de qué edad cambia la recomendación para adultos mayores?
A partir de los 65 años el rango recomendado pasa de 7-9 horas a 7-8 horas, y el mínimo aceptable se considera 5 horas. Esto refleja cambios estructurales reales: el núcleo supraquiasmático (el «reloj interno» del cerebro) pierde neuronas con la edad, el sueño se vuelve más fragmentado, disminuye el porcentaje de N3 y el despertar temprano (advance circadiano) es fisiológicamente normal. Lo importante: dormir menos de 6 horas de forma crónica en esta etapa se asocia con mayor riesgo de deterioro cognitivo leve y enfermedad de Alzheimer en estudios longitudinales como el ARIC Study y el Whitehall II. El insomnio en adultos mayores requiere evaluación médica, no solo higiene del sueño.
¿Hay diferencias en la necesidad de sueño entre hombres y mujeres?
Sí, aunque moderadas. Investigaciones de la Loughborough University (UK) indican que las mujeres necesitan en promedio entre 11 y 20 minutos más de sueño que los hombres, posiblemente por mayor multitarea cognitiva diurna y fluctuaciones hormonales cíclicas. Durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre por el pico de progesterona, la necesidad puede aumentar 1-2 horas adicionales. En la perimenopausia, los sofocos nocturnos fragmentan el sueño y pueden reducir la eficiencia hasta un 15%. La tabla de referencia estándar de la NSF y OMS no distingue por género sino por etapa de vida, pero estas diferencias son clínicamente relevantes.
¿Cómo sé si duermo bien aunque cumpla las horas recomendadas?
La cantidad es necesaria pero no suficiente. Indicadores de sueño de buena calidad: tardás entre 15 y 20 minutos en dormirte (si tardás 2 minutos, tenés deuda severa de sueño); no te despertás más de una vez por noche; podés despertarte sin alarma cerca de tu hora habitual; no sentís somnolencia diurna antes de las 3 horas de levantarte. Si cumplís las horas pero aun así tenés somnolencia durante el día, ronquido fuerte o te dicen que parás de respirar mientras dormís, podés tener apnea obstructiva del sueño (AOS), un trastorno que en Argentina afecta aproximadamente al 4-6% de la población adulta según datos de la AAMS, y que está subdiagnosticado porque la mayoría no lo asocia a sus síntomas diurnos.
¿Es verdad que hay personas que «se bancant» con 4 o 5 horas de sueño?
Existe una condición genética real llamada «sueño corto habitual», asociada a mutaciones en genes como DEC2, ADRB1 y NPSR1, que permite a algunas personas funcionar óptimamente con 4-5 horas sin consecuencias cognitivas ni metabólicas. Sin embargo, representa menos del 1-3% de la población. La gran mayoría de personas que dicen funcionar bien con pocas horas simplemente se adaptaron subjetivamente a la privación (ya no sienten que están cansadas, pero sus métricas cognitivas objetivas sí están deterioradas). Dormir poco «por elección» sin esa genética específica no es eficiencia: es deuda que se paga con intereses en salud cardiovascular, metabólica e inmune.
¿Qué es la deuda de sueño y se puede recuperar el fin de semana?
La deuda de sueño es el déficit acumulado entre las horas dormidas y las horas que el cuerpo necesita. Si dormís 6 horas cuando necesitás 8, acumulás 2 horas de deuda diaria. Al cabo de una semana laboral, llevás 10 horas de déficit. Estudios del HHMI y la Universidad de Pennsylvania muestran que "recuperar" sueño el fin de semana mejora parcialmente el estado de ánimo y la somnolencia, pero no revierte completamente el daño metabólico ni el deterioro cognitivo acumulado. El patrón irregular además desincroniza el ritmo circadiano (jet lag social), lo que tiene sus propios costos. La estrategia más efectiva es mantener horarios regulares toda la semana, incluyendo fines de semana.
¿Dormir demasiado también es un problema?
Sí. Dormir consistentemente más de 9-10 horas (en adultos, sin causa médica) se asocia con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes y depresión en estudios epidemiológicos de largo plazo. El exceso de sueño puede ser síntoma de hipotiroidismo, depresión mayor, anemia, apnea del sueño (que fragmenta el sueño y obliga a compensar con más horas en cama) o hipersomnia idiopática. La calculadora te indica un rango máximo aceptable: si dormís habitualmente por encima de ese límite sin sentirte más descansado/a, es un dato para llevar a una consulta médica, no algo a ignorar.
¿Esta calculadora sirve para saber si mi hijo/a duerme lo que corresponde?
Sí, completamente. Ingresá la edad del niño o niña y la herramienta devuelve el rango recomendado para su etapa. Para referencia rápida: un bebé de 6 meses necesita 12-15 horas (incluyendo siestas); un nene de 4 años, 10-13 horas; un chico de 10 años, 9-11 horas. En Argentina, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) utiliza como referencia los mismos rangos de la NSF y la OMS en sus guías de supervisión del sueño infantil. Si el niño consistentemente duerme por fuera del rango mínimo o máximo, o tiene dificultades frecuentes para dormirse o despertares nocturnos reiterados más allá de los 6 meses de edad, corresponde consultar con el pediatra para descartar causas tratables.
Fuentes y referencias
Metodología y confianza
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Última revisión: 14 de mayo de 2026. Los parámetros fiscales, legales y datos se verifican periódicamente con las fuentes citadas.
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